En la senda de Abraham


Gal 3:6-8 ‘Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones’.
A los 100 años, Abraham, el Padre de la Fe tuvo con Sara su hijo, Isaac (Risa). El gozo llenó el hogar, su campamento. Ahora las promesas podían pasar a su hijo. Abraham ahora podía trasmitir todas las lecciones de fe y vida que Dios le había enseñado a lo largo de su vida a Isaac.
Años mas tarde, sus padres fallecidos, Isaac hereda la fortuna de su padre y los derechos de la primogenitura. Ya no es el jovencito que con su padre va rumbo a Moriah para ser sacrificado. Ahora es el, el que debe vivir esa fe y así poder trasmitirla a sus descendientes. Durante su vida, Abraham había experimentado hambre, y cosas similares, ahora su hijo Isaac las experimentaba en carne propia y sin su padre. Lo que había aprendido, tendría que ponerlo por obra, (Genesis 26:1-3). Cuando la plaga tocó a su padre, este fue a Egipto buscando alimentos que siempre había en abundancia, ya que el rio Nilo proveía tierra húmeda para los sembrados. No se pasaba hambre en Egipto. Allí, Abraham recurrió a la mentira (media verdad) para preservar su vida y debió salir de ella avergonzado. Dios le dice a Isaac: ‘No repitas el error de tu padre, quédate y te bendeciré’. Isaac obedece y es bendecido, lo que provocó el celo y envidia de sus vecinos quienes lo echan de sus tierras.
Isaac pensaba asentarse cómodamente en esa tierra, pero Dios lo llama a peregrinar. Debe aprender a no echar raíces en el mundo, que es un peregrino, de paso. Debe aprender a vivir en la fe de su padre Abraham para heredar la bendición de Abraham.
El creyente vive de paso, no debe poner sus raíces en el mundo, vive por fe. Su provisión viene de Dios. Aunque puede ser bendecido grandemente, vive por fe.
Isaac regresa a la tierra donde su padre había vivido tanto tiempo y descubre los antiguo campamentos. Los pozos de agua que su padre había cavado estaban segados por el enemigo, quienes tampoco los aprovechaban. Su intención era hacer daño, que nadie viva en ese lugar.
En el desierto, donde hay lluvia escasea y pocos recursos, no se puede vivir de lo que se encuentra, hay que contar con provisión de agua, y para ello es necesario pozos. El mundo es un lugar árido para el hijo de Dios, no hay mucho con que pueda alimentar y sustentar su alma. Muchos creyentes son como las tribus primitivas que no sabian sembrar, etc. Se les llama ‘nomadas’, viven del sustento estacional de la tierra. Cuando los recursos escasean, simplemente se mudan a otro lugar. Solo se establecen en algun lugar cuando APRENDEN a sembrar, a trabajar para que la tierra les devuelva su bendicion. Asi hay muchos creyentes nomadas. Dicen: ‘Nosotros vamos tras la bendicion’. Cuando la iglesia a la cual asisten pasa un tiempo de sequia o dificil, sencillamente buscan otra. Carecen de la habilidad para sembrar.

Vivir por fe significa ser movido por lo que creemos, no lo que vemos, oimos, sentimos. Debemos buscar el sustento en las profundidades de la Palabra de Dios, de la intimidad con Dios, de la fe.
Así, que Isaac, si va a vivir como su padre, en esos lugares que evocaban fe, donde siempre había un altar para Dios, debe volver a excavar los pozos cegados por el enemigo, con tierra, basura, etc. A cada lugar donde su padre había vivido, los volvió a llamar como su padre los había llamado.
Hoy en día, se cambia el nombre de las cosas, (políticamente correcto). Al concubinato, se lo llama en la iglesia, matrimonio de hecho, o vivir con el novio o pareja. A la promiscuidad, diversidad, aceptación. Al volver a las sendas antiguas, volvemos a llamar las cosas como nuestro Padre las llama.
Como era de esperar, hubo peleas, contiendas, divisiones, (versículos 18-21). Los enemigos que rondaban le decían: ‘No puedes quedarte acá, es nuestro’
Satanás siempre quiere aprovecharse de tu esfuerzo y trabajo. Isaac fue perseverante. Se mudó a otro lugar, y sucedió lo mismo, pero su fe iba fortaleciéndose. Las luchas te hacen mas fuerte, mas tenaz, mas perseverante. La fe te dice: ‘Adelante!!, hay más!!!
Su ultima parada fue Rehobot, Genesis 26:22 ‘Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra’.
Rehobot significa: ‘lugares amplios’. Tu luchas, pero a medida que te esfuerzas tu horizonte se amplía, se hace más grande, tu visión de la vida crece. Ahora Isaac tiene expectativas grandes. Puede decir: ‘Seguí las sendas de mi padre. Voy a ser bendecido como mi padre’. ¿Recuerda Timoteo? 2°Timoteo 1:5 ‘Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también’.
Es la recompensa a los fieles: Bendición. Días mas tarde, Dios cumple esas expectativas, Genesis 26:24 ‘Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo’.
Que mejor recompensa que escuchar a Dios susurrarte: ‘YO ESTOY CONTIGO’