La Batalla de la Mente

2 Corintios 10:3-5 ‘Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos (razonamientos) y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo’

Quiero compartir acerca de la famosa ‘guerra espiritual’, pero en el área de la mente. El campo de batalla de esta guerra es la mente.

La premisa básica de este pasaje es el ‘destrucción de fortalezas’. Si se imagina una fortaleza de los tiempos antiguos, pensamos inmediatamente en una ciudad amurallada, o en un castillo, un lugar donde un batallón de soldados o aun un ejército podía esconderse, descansar y planear ataques contra el enemigo. Los muros eran construidos con piedras grandes, asentadas para formar la pared. Esas piedras, de acuerdo con la Biblia son formas de pensar, imaginaciones, razonamientos que batallan contra la Palabra de Dios. Son ideas e ideales que luchan contra lo que Dios dice. Demonios habitan esas fortalezas, por ello son difíciles de detectar. Están seguros, y cuando desean pueden lanzar ataques en nuestra mente que nos desestabilizan. En los pensamientos inconsistentes con la Palabra que Dios que muchos tenemos, el enemigo se esconde y yace en acecho para matar, robar y destruir.

El tema es como tratar con ideas, pensamientos, razonamientos que son ajenos a la Palabra de Dios. No tenemos derecho alguno a entretener en nuestra mente pensamientos acerca de nosotros mismos que son los pensamientos que Dios tiene hacia nosotros. No puedo decir, ‘no valgo nada’, cuando Dios pagó semejante precio por nosotros. En el momento que los pienso y entretengo, estoy creyendo una mentira y entro en conflicto con los propósitos de Dios. Romanos 8:6-8 dice: ‘Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios’

Un mente o forma de pensar contraria a lo que Dios dice, crea el escenario para el fracaso porque es incapaz de obedecer a Dios.

Pablo usa términos violentos como derribar, destrucción pensamientos, razonamientos, imaginaciones que son inconsistente con la Palabra de Dios. Es nuestra obligación diaria buscar la mente de Cristo y vivir cada día como modelos o ilustraciones de lo que es la Mente de Dios. No solo se trata de pensar cosas agradables, morales, pero se trata de una forma de pensar basada en esos pensamientos bíblicos.

Jesús trató este problema con Sus discípulos cuando en Marcos 8:15 ‘Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes’. La levadura de los fariseos es el sistema religioso donde Dios es el centro, pero carece de poder o relevancia, y la levadura de Herodes, que es el sistema político humanista en naturaleza. Tengan cuidado con estas dos influencias, y Sus discípulos responden en temor porque no tenían suficiente comida para el almuerzo, versículo 16, ‘Es porque no trajimos pan’. Erraron completamente el tema que Jesús les planteaba, lo que nos da esperanza a nosotros. Jesús les hablaba acerca de influencias en la mente que afectarían su forma de pensar y ellos responden con cuestiones de comida. Respondieron con temor. Cada respuesta en la vida tiene origen en el amor o temor. Amor o temor es la fuente de todas nuestras respuestas, reacciones, y metas.

Jesús les responde con una pregunta, en versículo 17 ‘¿Qué discutís, (razonan) porque no tenéis pan?’. La palabra discutir tiene la misma raíz que la palabra usada en Corintios, ‘argumentos’, especulaciones que se levantan contra el conocimiento de Dios. ‘Por que sus razonamientos están en guerra o son contrarios a Mi Palabra?’

‘Ustedes viven en una realidad que viola como vivo, como pienso y lo que deseo hacer en sus vidas’.

Jesús esta desafiando sus formas de pensar. Cuando somos salvos, lo primero que lidiamos es con las cosas que pensamos, tales como codicia, odio, falta de perdón, lujuria, etc. Después de un tiempo nos damos cuenta que Dios no solo se interesa en esos pensamientos individuales, pero también en la forma de pensar, (mentalidad), la forma que percibimos el mundo a nuestro alrededor.

Jesús les reprocha su forma de pensar y les recuerda de los milagros de la multiplicación de los panes y peces: ‘Marcos 8:19-20 ‘Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete’.

¿Por qué piensan así? ¿Por qué sus razonamientos comienzan con lo que no tienen?

¿Cuántos de nosotros estuvimos en alguna crisis financiera y nos pusimos nerviosos, aunque Dios hizo un milagro de provisión? ¿Cuántos de nosotros tuvimos otra crisis financiera y también esta vez, (a pesar del testimonio anterior) nos pusimos otra vez nerviosos? Ese es el punto.

¿Por qué razonan así, si vieron Mi provisión, y fueron testigos de manifestaciones de Mi naturaleza?

Tenemos la tendencia a pensar que los milagros de Dios son intervenciones temporales, en lugar de revelaciones de la naturaleza y carácter de Dios que hace pacto con Sus hijos.

En el jardín de nuestra vida siempre hay plantados dos árboles, uno del que comemos, y el otro del que no comemos. La razón de ello es la naturaleza de Dios. No están para nuestro castigo, sino para Su revelación, para nuestra recompensa. Si no estuvieran esos arboles que representan elecciones buenas o malas, entonces no tendríamos libertad de elección. Una de las cosas mas preciosas que Dios dio a la humanidad cuando creó al hombre es la libertad para elegir.

Un ejemplo que ilustra este punto. Cuantos de nosotros respondimos a un apelativo de dinero y dimos, creyéndole a Dios, (especialmente cuando recién nos convertimos), y vimos como Dios muy rápidamente nos bendijo financieramente en abundancia. ¿Que esta Dios haciendo? Esta revelando Su naturaleza. Esto es parte de la explicación del fracaso de Israel y la madurez de Moisés: “Israel conocía los hechos y obras de Dios, Moisés conocía Sus caminos’. Moisés a partir de los hechos de Dios, descubrió Su naturaleza (carácter) y basado en ese conocimiento y revelación hizo pacto con Dios. Por esa razón, Moisés era una persona estable durante los conflictos y prueba e Israel no lo era.

Luego del primer milagro de provisión de Dios, una semana más tarde, animados por esa respuesta rápida y poderosa de Dios, damos una nueva ofrenda, y una vez mas vemos el obrar de Dios, tiempo mas tarde, volvemos a ofrendar cada vez aumentando la cantidad, pero esta vez pasan dos, tres semanas y no vemos que responde como las primeras veces. ¿Dónde esta Dios?, se pregunta.  Que hizo Dios. Acaba de plantar un segundo árbol en su vida. ¿Vas a pensar que la ausencia de una respuesta inmediata dude de Mi provisión y carácter revelado? ¿Nota cuál es la cuestión? Son pensamientos y razonamientos de origen demoniacos, contrarios a lo que Dios nos revela de Si mismo, que se levantan, (elevan) en competencia, se ponen en un plano de igualdad con lo que Dios dice.

El diablo no es competidor alguno de Dios, es un ser creado. El opuesto del diablo es el arcángel Miguel, no Cristo. En este preciso momento, Dios usa al diablo como pieza de ajedrez en el tablero de juego de la vida. ¡Ya fue derrotado en la Cruz!

Entonces, ¿qué es lo que hace que esos pensamientos en nuestra mente se pongan a la altura de la Palabra de Dios? Lo que da vida y hace poderosa a una mentira es creerla.

Una afirmación interesante se encuentra en Mateo16:13 ‘Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?’. Los discípulos dan diferentes respuestas, y luego les hace la pregunta personal: ‘Que piensan ustedes?” (versículo 15).  La respuesta de Pedro en versículo 16: ‘Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente’. En versículo 17, Jesús contesta: ‘Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos’.

Un momento mas tarde, Jesús les habla acerca de Su muerte. Pedro, entusiasmado con su respuesta, lo detiene y comienza a corregir a Jesús. ¿Cuántos de nosotros corregimos a Dios? No es buena idea. Dios es inmovible y no cambia.

Jesús, cambia Su tono de voz, Mateo 16:23 ‘Volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres’

Piensas como el diablo, pensamientos fuera de Dios, concentrados en los intereses y cuestiones de los hombres, tu forma de pensar no tiene a Cristo como el centro.  Humanismo sin Cristo como el centro es demoniaco en su naturaleza. Jesús es el centro de todo, Colosenses 1:15-17 ‘Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten’

Toda área de nuestra vida que no este rendida a Dios, en ellas pensamos como ateos, porque velamos por nuestros propios intereses, y hacemos las cosas en ese respecto como lo hace el resto del mundo, no de acuerdo con la Palabra de Dios. Somos ateos prácticos.

En capitulo cuatro de la carta a los Efesios, una iglesia madura y espiritual, Pablo escribe: en versículo 27, ‘Ni deis lugar al diablo’

Tres versículos mas arriba esta la exhortación a ser renovado en el espíritu de nuestra mente. (versículo 23). Pensamientos inconsistentes con la palabra o propósitos de Dios son piedras en la construcción de los muros de la fortaleza que albergará una vez concluidos demonios acosadores. Una mentalidad contraria a Dios crea un ambiente seguro para el escondite satánico.

Cuando pienso o entretengo pensamientos contrarios a Dios debo arrepentirme y confesar ese pecado, tratando con toda seriedad el problema. Una cosa en confesar un pecado y otra es cambiar mi forma de pensar respecto a ese pecado.  Por ello pasar al altar y confesar, aun con llanto no es siempre evidencia de un cambio profundo. La palabra ‘arrepentimiento’ es el griego del Nuevo testamento ‘metanoia’, cambiar la forma de pensar. En Hebreos 12:17 se habla de Esaú, que imploró con lagrimas a su padre Isaac que lo bendijera, y este no quiso cambiar, (arrepentirse, cambiar su forma de pensar de lo que había hecho, es decir, bendecir a Jacob)

Cuando me arrepiento en verdad, significa que mi dolor por el pecado es lo suficientemente profundo como para cambiar mi forma de pensar al respecto. Toda caída tiene su base en pensamientos satánicos elevados al nivel de la Palabra de Dios. Nunca en la historia, como ahora se nota una elevación intencional de pensamientos que corroen el Evangelio

El próximo avivamiento traerá consigo la destrucción de fortalezas en la mente, con la consecuencia sanidad y liberación de adicciones de muchos años, como así de problemas emocionales, mentales, como está sucediendo en estos momentos en la Iglesia Bethel en Redding, CA, bajo el liderato del pastor Bill Johnson. Recuerde que siempre que tenemos a victoria en un área, se plantan dos árboles para nuestra elección y recompensa. Dios es un Dios que recompensa, lea Hebreos 11:6. Dios quiere recompensarte, así que te pone opciones para que elijas correctamente y recibas Su recompensa.

Volviendo al pasaje de Marcos ocho, la segunda pregunta de Jesús es en versículo 17 ¿No entendéis ni comprendéis?

¿Cuál es la lección de esto? Una vez que hemos visto los milagros de provisión de Dios, perdemos todo derecho de comenzar cualquier razonamiento desde la base del ’no tengo’. Su provisión revela Su naturaleza y viene con la invitación a entrar en pacto con El, un Dios que nunca falla.

Siguiente pregunta: ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?

Un corazón endurecido envenena la mente.

Una última consideración se encuentra en Efesios 6:10-18, la armadura para protegernos en la batalla espiritual y armas para atacar y vencer. Se nos habla de ‘tomar el yelmo, (casco) de la salvación’, en otras palabras, piense cristianamente, como persona salva.  La coraza de justicia protege el corazón y pecho, no hay provisión para la espalda, porque el creyente un huye, sino enfrenta al enemigo con su espalda en la cruz y desde la posición que Satanás fue derrotado. Respecto al escudo, se llama ‘escudo de la fe’ para apagar los dardos de fuego del enemigo, (versículo 16). Los dardos son pensamientos dirigidos a nuestra mente o sentimientos ardientes en contra de Dios o iglesia.

¿Qué pasa si un dardo de fuego penetra el escudo de la fe hiriendo al hermano? Tenemos la ‘espada del Espiritu, (versículo 17). La espada romana era relativamente corta, (gladio). En caso de ser herido por flechas, el soldado podía usar su espada para remover la punta de la flecha de su cuerpo. Aun cuando somos heridos podemos usar la Palabra de Dios para ministrarnos. Jesús usó la Palabra para ministrarse en la tentación: ‘Escrito está’

El diablo siempre trata de desacreditar la palabra de Dios, anteponiendo sus propios pensamientos, y aun descubrimientos científicos. Reprendiendo a los fariseos, cuya vida giraba alrededor del estudio de las Escrituras. En Juan 5:39 ‘Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí’

No lo reprende por el estudio, sino porque perdieron el foco. La Palabra escrita me debe llevar a la Persona de la Palabra Viva. Si solo nos quedamos con el conocimiento, estaremos equipados para algún debate, pero si la palabra nos lleva a Jesús, y tenemos esos encuentros transformados con El, tendremos el carácter y la misericordia de Dios para demostrar a otros lo que Dios hace. Seremos testimonios vivientes de lo que Dios hace.